Calcular la cantidad adecuada de caviar depende del tipo de celebración, del número de comensales y del protagonismo que tendrá el producto dentro de la experiencia gastronómica.

Como referencia, pueden utilizarse las siguientes cantidades:

Por ejemplo, una lata de 50 gramos permite ofrecer pequeñas degustaciones a unas dos o cinco personas, dependiendo de la cantidad servida.

  • 5–10 g por persona para una pequeña degustación.
  • 15–20 g por persona para un aperitivo destacado.
  • 30 g o más por persona cuando el caviar es protagonista.

¿Y para una boda de 100 invitados?

Si se calcula una degustación de 5 gramos por persona, serían necesarios aproximadamente 500 gramos de caviar. Para un servicio de 10 gramos, la cantidad aumentaría hasta 1 kilogramo.

Estas cifras son orientativas. En eventos con servicio itinerante, donde no todos los asistentes participan necesariamente, el cálculo puede variar.

En Cofré, la planificación del servicio de caviar se adapta al formato del evento, al número de invitados y al tipo de experiencia que se desea ofrecer.

La cuenta empieza por la intención

Una cucharada para descubrir, un aperitivo destacado y una cata completa no necesitan la misma cantidad. Como orientación, 5 a 10 gramos permiten una pequeña degustación; 15 a 20 gramos dan presencia al aperitivo; 30 gramos o más convierten el caviar en protagonista. Ajusta después por duración, acompañamientos y número de servicios. Es preferible abrir una cantidad coherente que dejar una lata grande a medias.

¿Cuánto sirven 50 gramos?

Pueden ser cinco degustaciones de 10 gramos, dos raciones generosas de 25 o una mesa con otro reparto. La cifra cobra sentido cuando se define el tipo de experiencia.

¿Es mejor una lata grande o varias pequeñas?

Depende del ritmo del evento. Varias latas permiten abrir por tandas y proteger el frío; una lata grande simplifica el servicio cuando todos degustan al mismo tiempo.

Calcular bien evita quedarse corto y desperdiciar

Haz la cuenta con tres datos: invitados, gramos por persona y número de momentos en que se servirá. Añade un margen pequeño si habrá servicio informal, pero no compres por intuición. Para una primera prueba, una lata de 10 gramos puede ser una experiencia individual; 50 gramos permiten compartir o construir un aperitivo con presencia; los formatos mayores necesitan una mesa o un servicio capaces de mantener el frío y repartir con ritmo. Si dudas entre una lata grande y varias pequeñas, piensa en cuándo se abrirán. Abrir por tandas conserva mejor y facilita adaptar la cantidad a la respuesta real de los invitados.